En la misma asegura que es "inaudito" que el centrocampista del Nancy de la primera división francesa Youssouf Hadji, quien "intentó pegar a un árbitro", fuera suspendido seis meses y la sanción se redujera a seis partidos tras la apelación, mientras que a él, por jugar en dos ligas distintas con dos equipos, se le suspenda a más de nueve décadas. "Es como si se impidiera hacer tenis y natación al mismo tiempo", se queja el jugador, que destaca que ningún texto legal prohíbe inscribirse en las dos ligas que disputaba.
"Suspendido hasta el 31 de diciembre de 2099. Es impensable", lamenta Bedredine desde su naufragio en un laberinto legal que comenzó cuando la FFF envió una carta a su club para decirle al jugador que eligiera equipo... "solo que en el mes de agosto, el club estaba cerrado", recuerda.
Fue a través de un correo certificado enviado a su domicilio como el jugador conoció su castigo. Aunque tenía opción de apelar, los plazos habían vencido y se encontró con que no podría volver a disputar un partido oficial hasta el 1 de enero de 2100. "Si quieren privarme del fútbol, que lo digan. No soy profesional y quería jugar todavía uno o dos años máximo y después convertirme en educador", añade. Pero la suerte de Bedredine ha cambiado cuando, tras un año de sanción, su historia ha llegado a los medios de comunicación, que han presionado para que la FFF revise el caso.
La surrealista suspensión, parece, terminará con una declaración oficial de honestidad de Bedredine en la que prometa que no volverá a jugar con dos clubes distintos.
Bedredine envió la carta hace diez días y espera una respuesta federativa que le permita volver a calzarse las botas.
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