Una turba
enardecida de 200 personas atacó y prendió fuego a un templo hindú, en la
provincia de Sindh, sur de Pakistán, en venganza a la presunta profanación del
Corán, libro sagrado musulmán.
El ataque se
registró tras el rumor de que un miembro de la comunidad hindú, identificado
como Sangeet Kumar, de 42 años, había profanado el Corán arrancando y quemando
varias de su páginas.
Los
manifestantes furiosos, se concentraron frente a la casa del presunto blasfemo,
y del templo de Dharmashala, con la intención de hacerle pagar y vengar su
profanación contra el libro sagrado de la religión islámica. La policía lanzó
varios disparos de advertencia, y gases lacrimógenos para contenerlos.
El sospechoso
fue detenido y puesto bajo custodia de la policía, que inició una
investigación, aunque los lugareños exigen su entrega para castigarlo con sus
propias manos.
De acuerdo
con las investigaciones iniciales, el hindú rentó la casa a una familia
musulmana, la cual limpió antes de mudarse a ella, quemando la basura y varios
objetos que dejaron los antiguos inquilinos.
“Al parecer
quemó sin saberlo el libro sagrado”, afirmó un portavoz de la policía local.
A nombre de
la comunidad hindú, el jefe de Movimiento Muttahida Qaumi (MQM), Altaf Hussain,
expresó su pesar por la supuesta quema de páginas del Corán y exigió a las
autoridades detener a las personas involucradas en el ataque a los templos
hindúes.
Ante el rumor
de la profanación del libro sagrado, varias propiedades de hindúes en las
localidades de Usta Mohammad, Dera Allah Yar y Sohbat Pur, en la vecinas
provincia de Baluchistán, también fueron atacadas por manifestantes, aunque la
multitud fue dispersada por la policía. Milenio.

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